Crónicas

Colombia

Mi viaje a Colombia

Marzo 2009

iNtroducción

Han sido intensas y muy gratas las experiencias que he vivido en Colombia. Lo mejor del país es su gente, he conocido personas que viven en la absoluta pobreza, personas que viven en el lado oscuro del narcotráfico y personas muy trabajadoras y entusiastas. Todas ellas han sido generosas y muy simpáticas conmigo. Debo decir que Adoro Colombia!

aNécdotas

Nada mas llegar a la isla, mientras todos las personas de la lancha se dirigían a disfrutar de las lujosas instalaciones en una de las preciosas Islas del Rosario, Cartagena de Indias. Yo saltaba con uno de los guias y me perdía entre los matorrales y los árboles camino a un poblado en el interior. Nunca he sido una turista muy común y menos en mi visita a Colombia. Me sentí toda una exploradora, estuve conociendo algo que mucha gente no ve o quiza algo que no quieren ver.

El poblado se llama Orika, hay 720 personas viviendo en una isla a dos horas de tierra y donde no tienen agua potable, su estrato social es 1. [Estrato en Colombia indica el indice de bienestar socio-economico. El estrato 10 lo tiene el presidente del gobierno, politicos, ricos empresarios y creo que algunos jefes del narcotrafico. El estrato 0 y 1 lo poseen aquellas personas que no tienen acceso a agua y alimentos].

La isla en la que nos encontrábamos podías cruzarla en menos de una hora de punta a punta. Hicimos un reportaje de fotos muy chulo.
Iba bebiendo agua de un coco cuando detras de unos árboles encontramos unos ninos descalzos y despeinados, estaban jugando y gritando. Les pregunte si podía tomar una foto y antes de acabar la frase ya estaban sonríendo y posando para mi. Al terminar, les dije: “Vamos a ver las fotos. Quereís?” Antes de que llegase al suelo, antes de arrodillarme ya se habían lanzado sobre mi. Las 10 cabezitas se golpeaban contra la mía. Y 100 dedos se posaban en mi camara señalando y gritando: “Ese soy yo!”, “No me veo!”, “Ah!, estoy ahi”. Yo solo intenté no caerme y mantenerme en cuclillas mientras me empujaban con mucho entusiasmo para ver las fotos. Me encanta la sensación de estar rodeada de ese entusiasmo y de tanta energía.

El guía que me acompañaba en la expedición me estaba esperando con mi coco de agua. Y ahora también el tenía compañia. Una niña estaba al lado de su rodilla. Al llegar yo donde se encontraban, la niña me preguntó: “Es tuyo el coco?”, le dije: “tienes sed?” Ella se cayó y se marchó andando. Le pregunte al guía primero y después fui tras ella y le regalé mi coco, rápido sonrío y se fue corriendo con los demás y su coco. Fue una experiencia parecida a la de Harar, en Ethipia en 2006. Pude visitar el pequeño colegio con tres clases, los profesores iban en lancha los lunes y volvían a tierra los viernes. Fue toda una experiencia ver como es la vida en una pequeña isla del Caribe y no solo disfrutar de la arena blanca y el agua azulada de las playas.

aNécdotas

El domingo Visite la iglesia que se situa a un lado del Castillo de San Felipe. Es el castillo fortaleza mejor conservado de toda America del Sur, es del siglo XV y posee unos pasadizos que llegan hasta el mar. Algo claustrofóbica la experiencia de introducirse en ellos. En la iglesia una señora me invitó a probar “un bole”. El Bole es una pequeña bolsita con leche de coco, o con frambuesa que se congela y la gente toma para refrescarse, toda una delicia que hay que probar. Alli, en la Iglesia también conocí a Carine. Nos encontramos en la iglesia y a solo unos minutos de conocernos ya disfrutamos de un paseo a las afueras de la turística Cartagena, nos habíamos sentado a disfrutar de una limonada de Coco en el nuevo Centro Comercial, donde antiguamente era una zona algo peligrosa. Era la primera vez que tomaba una limonada de coco; a la limonada le ponen leche de coco sobre el limón granizado. Mmm! que nostalgía no volver a disfrutar de la compañía y de la refrescante limonada.

Carine, sus compañeros de trabajo de la universidad y yo hemos disfrutado de magníficas conversaciones en Cafe del Mar. Con el mismo nombre que en Ibiza, en España, Cafe del Mar es una terraza sobre la muralla de Cartagena de Indias donde puedes escuchar el romper de las olas y ver el atardecer. En mi opinión casi mas romántico si cabe que él de Ibiza. Allí, hemos compartido muchas e interesantes conversaciones. Y hemos comenzado una gran amistad.

Estoy deseando que Carine me venga a visitar a New York, o venga a conocer España o volvamos a coincidir en cualquier país del mundo. Así podremos continuar las divertidas conversaciones y volver a beber piña colada juntas. O quizá como hablamos en aquellas conversaciones la próxima vez que nos veamos será Brazil.
…Mmm! le voy a preguntar a ella que le parece el proximo destino ;).

aNécdotas

Quería también escribir sobre Jose. Incluso cuando flirteamos con ese mundo que mucha gente desconoce de drogas y tráfico encontramos personas especiales. La primera vez que le ví, pensé que era un estúpido chaval sin educación ni modales que apenas sabía vocalizar; hablábamos el mismo idioma y no era capaz de entenderle una sola palabra.
Pasadas horas no se porque fue sincero conmigo y entre estúpidas metáforas entendí cual era su trabajo. Recuerdo que acabamos discutiendo en el salón del hotel aquel día. “Claro!, seguro que con tu buena educación, tu familia y tus estudios me vienes a criticar y a decir como es la vida!”. “Tu no sabes como es mi vida!” (Esas dos frases me sonaron como si salíeran de una película). Esto era el comienzo de nuestra amistad, esas frases empezaban a ser las primeras frases que el me dedicó mientras tomábamos agua aromática. En ningún momento había querido contarle como es la vida pero el se sintio intimidado por mis preguntas y salió en su propia defensa. Sin embargo, lo que si queria era provocarle para que el me contase como es “la vida”. El me quiso enseñar la cicatriz que atraviesa su rodilla por una puñalada que le ha dejado una ligera cojera con sus tan solo 22 años.
Incluso ahora sabiendo toda su historia y la de sus compañeros de negocio. Descubriendo como se justifican cada segundo a si mismos por el tipo de vida que llevan, como se justifican por el dineral que ganan, como se justifican por el dineral que gastan. Sabiendo que no pueden sentir la libertad de caminar por cualquier calle de Colombia. Sabiendo que la infancia fue dura y sabiendo tambien que la mayoría de sus historias tienen muchas mentiras escondidas; he aprendido mucho con ellos, he aprendido además como sufren y sin darme cuenta me he acercado a su día a día.
El penultimo dia de mi estancia en Colombia encontre a Jose llorando. Hace solo 30 días que mataron a su hermano (La historia que me ha contado ha sido muy confusa y no tengo claro si fue un ajuste de cuentas, si fue sobredosis o si el tambien estuvo involucrado en la reyerta). Espero que pase pronto su cargo de conciencia y su dolor.

Me dejo sus datos en la recepción del hotel antes de marcharse para continuar nuestra amistad. No los he cogido! Quiza porque no quiero recibir noticias de su muerte y porque prefiero soñar que va a salir de ese mundo en el que esta atrapado, como lo llamaban ellos ese mundo de “Vendedores de ilusiones”.

_____________________________________________________________________

Solo ha pasado una semana, y cuando recuerdo colombia, recuerdo esa canción que a todas horas Jose le gustaba escuchar sobre la difícil vida de la calle: “Somos de calle”.

Standard

New York

Mi vida en New York

Junio 2009

Missing Flatbush when its been three days now since I moved to my new place means that it was more than a place to live for me.My first day in The Upper East Side, I went to the Food Emporium supermarket. Broccoli, tomatoes, cucumber, bananas and a couple of fruits more cost $50. Last week, in my small vegetable store in Flatbush, a similar buy was $20. There is a big difference in prices.

This big difference is more than the cheap price of food. I’m missing seeing how people dress and what people eat because in Flatbush, there are immigrants from the Caribbean, mostly from Haiti and Jamaica, from India, and from African countries like Ghana or Nigeria. So, when I am on the street I find clothing stores and restaurants which are strange and new for me. I love to learn about that.

I missed the food prices from Flatbush last Saturday. Today, I’m missing the colorful, funny and strange stores and restaurants but I really will miss the people.

My roommate Melody is from Jamaica. She always calls me: “Baby”, “How you doing?, baby”. With this sweet word she makes me feel safe. My friend Ely from Senegal, who works at the Laundromat, Iused to spend two or three hours talking about politics, religion, sex and drugs. While washing-machines and dryers were turning round, we were laughing and arguing about all of those subjects. Many days, used to go back home with my big black and blue backpack full of clean clothes at 3 a. m.

And I don’t know how I can explain how much I miss him and I’ll miss Eder. Even though Eder and I are completely different, we created something between us that was very special. He used to wake me up to go to the gym in the early mornings. We used to walk around Flatbush late at night. The great thing is he makes me smile all the time. On Sunday, I left him behind the black bars at the Newrick Av Subway Station while my number 2 train started to move to the city. It’s going to be hard to forget Melody, Ely and Eder.

It’s going to be hard being far from Flatbush, my neighborhood.

Julio 2008

iNtroducción

Business women estresadas andan entre la multitud con su elegante traje y sus sneackers, las adolescentes parecen replicas exactas de las protegonistas de Sex and the city, delgadas rubias y con dialogos simplones sobre el ultimo corte de Ryana o el color de sus unas para la semana que viene. Lo que mas atrae mi atencion son los veloces mensajeros, musculados brazos, la mayoria jovenes hombres morenos que se sortean entre millones de taxis en la gran manzana con una enorme cadena de la bici cruzada en el cuello y la mochila para los paquetes.

Tambien en la noche atrae mi atencion casi mas que en cualquier parte del mundo en la que haya paseado la gente sin hogar: homeless. Aparecen tumbados en medio de las contaminadas y malolientes aceras por las que miles de personas a diario pasan sin mirar. A nadie les importa su vida, quiza ni siquiera sepan que existen, los han borrado de sus pupilas.

Ayer andaba triste y me decidi­ a dar un largo paseo por la 7 avenida, me senti­ sin derecho a dejar de sonreir, con lo afortunada que soy por tener todo lo que me rodea. Ya solo el hecho de que no sea invisible. Por favor, !Estamos hablando de gente invisible! Que pasada de sociedad estamos construyendo. Un hombre tumbado en la calle, se orinaba encima sin darse cuenta y la gente sin el mas minimo asalto sorteaba el charco que comenzaba a regar la acera.En los alrededores de new York University

Ahora no quiero solo referirme a la parte triste y degradante de esta Amazing city pero necesito escribir esa sensacion triste e impotente que siento ante como dejamos que estas situaciones ocurran; tambien quiero recordar que de esta ciudad se dice: “Everything is possible”. Y asi lo he sentido: todo es posible.

aNécdotas

(…) Vanessa me quiso acompanar a el concierto que Joshua Redman daba en le poisson rouge. Pense que no le gustari­a para nada, pero alla nos plantamos… y sinceramente salio mucho mejor de lo que espera. Cenamos tranquilamente en una terraza italiana en un restaurante en East Village antes de asistir al concierto. Despues una cerveza en la pequena pero elegante sala de concierto, y alla­ estaba Neal Evans con su grupo Soulive y Joshua Redman. En el descanso, sin apenas darnos cuenta saltamos dos puertas de seguridad, solo queri­a hacer unas fotos de mi saxofonista favorito, era un sueno estar viendo a Redman desde tan cerca. Como deci­a, sin darnos cuenta, entramos en el Back stage: Joshua Redman, Neal Evans y sus chicos, dos chicos de sonido, el manager, Vanessa y yo. Por mas que Vanessa insistia no pude pronunciar palabra, fueron muy agradables con nosotras para habernos colado, Neal Evans hablo con nosotras y tomamos unas fotos. Teni­amos la play station y todo tipo de bebidas… No hago comentario sobre como fue el concierto, espectacular, Joshua Redman es increible. Despues de un dia asi debia llegar un dia aburrido y tranquilo, pero esto es New York.

mas aNecdotas

Por donde iba … Y el dia siguiente no fue pesado. Tras disfrutar de unas coronitas en la terraza del Metropolitan Museum de New York, el met. (Donde disfrutas de una visita magnifica de Central Park). Nos encontramos perdidas en una de esas calles oscuras y lugubres de Manhattan, rodeadas por una huelga de bolsas de basura. Encontramos la silueta de dos chicos. Mire a Vanessa y le dije: “100$ a que es Santiago Segura”. Tengo que recordarla que me los debe…� Fuimos con Santiago y Jose Mota hasta Times Square, paseamos, compartimos cri­tica de cine, cri­tica de globalizacion y unas compras en Virgin… Resulta curioso encontrarse en Times Square criticando a la gente que no tiene sentido del cambio climatico con Santiago, estabamos los cuatro rodeados de luces y rodeados de personas que se acercaban para tocarlos y darlos la mano; parecia como si nos conociesemos de hace tiempo y hubiesemos viajado juntos.

Despues de las compras, Santiago bromeo que era muy buen amante, y que si estaba interesada en estar con el. Que el se entregaba sexualmente y que me podia dejar muy satisfecha.. jajaj, es divertido. En serio, no te imaginas como te puedes reir con el. Aunque tambien es cierto que su atractivo…, bueno que su belleza… (no encuentro las palabras para definir su fisico), es cierto que hay algo en el muy especial. Es un genio del cine.

Tambien hablamos de cine, hablamos del futuro del cine, de las peliculas en 3D, hablando del cine pasado le dije que odiaba la peli­cula “El laberinto del Fauno” de Guillermo del Toro, a lo que respondio que era uno de sus muy buenos amigos. Sabes cuando un calor te sube por el cuerpo hasta la cara y tu cara se convierte en un color rojo llamativo, eso fue lo que me ocurrio. Tambien le dije que Guillermo me pareci­a que teni­a la mente demasiado retorcida y seguro que habi­a tenido una infancia difi­cil… en fin, cada uno tiene su humilde opinion, no?

(…) No debemos destapar la siguiente sorpresa, esperemos que llegue un nuevo dia. Por hoy ha sido demasiado.

mas aNecdotas

Estabamos algo cansadas de andar, despues de unas compras, muchos paseos y que la lluvia empezaba a hacer su aparicion; le dije a Vanessa que estaba dudando en esperar que llegasen las 9:00 pm para ver los fuegos artificiales o irme a casa. En Espana tambien tenemos fuegos artificiales y en fin, estaba cansada. No tengo muchas ganas de estar entre la multitud de personas con paraguas, de noche y casi axfisiada. Le preguntamos a un policia: Excuse me, at what time will start the fireworks? A lo que respondio coguiendo su walkee: At what time do you want The Fireworks?. Sin comentarios.

De repente, Vanessa me dijo que intentasemos ir a un bar que parecia existir en una azotea en primera li­nea del rio Hudson, donde los fuegos saltaban desde uno de los barcos. Era una azotea en medio de un mar de rascacielos desde donde habi­a una vista espectacular. Pues, al subir era una fiesta privada de algun magnate neoyorkino y en la cual conseguimos entrar. Comida, bebida y una vista espectacular para disfrutar de los fuegos artificiales del 4Th July. Una de las mejores Roof frente al rio Hudson, una fiesta privada y por encima de toda la multitud.

mAs

Recorriendo una de mis zonas favoritas de Manhattan, una manana soleada y disfrutando en Washington Square Park; uno de los homeless me chista e intenta captar mi atencion, yo estoy divisando todos los edificios que rodean el parque y tambien aquellos que pertenecen a mi Universidad, The New york university. Cuando mi vista le ha alcanzado y ha dejado de chistar me reta a jugar una partida de ajedrez, do you want to play chess? No recordaba cual era la ultima vez que habia jugado y por supuesto nunca lo habia hecho en ingles, no sabia los nombres de las figuras y me limite a hacer la simple traduccion: que desastre soy.Me dejo con un dolor de cabeza para todo el dia. Recordar las figuras, los movimientos y hablando en ingles ha sido demasiado para mi, pero ahora tengo un nuevo amigo. Me dijo que me ensenaria alguna estrategia pero debo seguir practicando.Hemos seguido viviendo aventuras, y bueno, ahora que mi viaje continua en soledad; sigo viviendo buenas anecdotas; mas sabiendo que Everything is possible here. He conocido artistas, photografos, gays, lesvianas, espanoles, testigos de jehova, … cubanos. Y lo que me queda por vivir en esta ciudad.
_____________________________________________________________________

[Escucho Easy to love de Charlie Parker mientras escribo. Cuando leo lo que escribo me hace recordar la pelicula Manhattan de Woody Allen; me parece volver a sentir el humo de las calles bajo mis pies, el intercambio de miradas en el semaforo mientras esperamos que los taxis bajen su velocidad, aqui, cuando pasa el tiempo, casi se te olvida mirar al cielo… ya te acostumbras a vivir entre rascacielos, entre homeless, entre basura en las calles. Tambien el olor te sorprende, sometimes el olor se manifiesta como un perfume enbriagador entre la multitud y sometimes es un olor pesado y desagradable a fast-food y calor.]

Standard

Vietnam

Mi viaje a vIetnam

Mayo – Junio 2008

iNtroduccion

“Los buenos eran los americanos” . Debati­amos Teresona y yo como titular la nueva entrada en su blog para hablar sobre Vietnam. Sentada en un taburete de plastico que no levanta 20cm del suelo y con el ensordecedor ruido de las miles de motos que invaden Hanoi; he decidido escribir parte de nuestro viaje. Esta llegando a su fin y comienzo a sospechar que mi memoria no podr¡a almacenar todo lo vivido.En este bar improvisado, aqui­ en la calle sin limpiar, mi companera de asiento no para de cotillear mi nuevo cuaderno, ella esta saboreando ese suave y amarillo te vietnamita. Lo echaremos de menos. Nos marchamos de Vietnam sin descubrir que es lo que en los vietnamitas provoca esa violenta mirada. Entre risas durante nuestro viaje Teresona y yo habi­amos bromeado entre cervezas sobre la guerra ocurrida hace 30 anos, sobre si los buenos seri­an los americanos o los vietnamitas; hemos respirado muy malos humos entre ellos.

aNecdotas

Era la segunda vez que aterrizabamos en el aeropuerto de Hanoi, cogimos el vuelo desde Saigon. En esta ciudad hay tres millones de motos y miles de personas con mal caracter. Esta vez regresabamos al norte para finalizar nuestro viaje asiatico. Tras el intento de timo que habi­amos sufrido el di­a de nuestra llegada al pai­s por el taxista del aeropuerto muy a pesar de las precaciones que tomamos:

  • aceptar taxis solo de la parada oficial,
  • con identificacion en su solapa
  • que hablasen ingles
  • … etc

Intentaron el timo. De repente, llegando al destino el taxista habi­a dejado de entender el ingles que habiamos hablado durante todo el camino, la identificacion de su camisa habi­a desaparencido y nos pedi­a que bajasemos en una calle distinta a la que ibamos buscando. Queri­a que aceptasemos el hotel que un hombre nos ofreci­a por la ventana y que bruscamente nos invitaba a bajar del taxi. Es posible que a Teresona y a mi nos timen y supongo que nos timaran pero… tan descaradamente no. Tuvieron que llegar las amenazas por nuestra parte; estos momentos son duros, somos dos chicas jovenes (no?) que no conocemos la ciudad, ni su gente… pero que si te dicen que quieren ir a una calle… irán a esa calle y a ese hotel. Teresona le grito: “Nooo!, Ok, ok.. if you don´t go to our hotel, with our friends…¡” (un par de minutos) “¡NO MONEY, NO MONEY¡“. Nos atrevimos bastante con ellos pero despues de unos minutos mas de tension, el taxista y sus amigos decidieron acabar con el timo y llevarnos a nuestro destino entre: “I`m sorry, I”m sorry”. Gracias que todavi­a no habiamos bajado la guardia para pagarle porque el muy hijo de su madre (perdon por la expresion) nos volvian a intentar timar dandonos mal el cambio. Solo llevabamos una hora en Hanoi y estabamos agotadas de pelear aunque muy sonrientes y con ganas de conocer Vietnam. Tras esta experiencia del primer día en Vietnam, ilusas pensamos que en este penúltimo trayecto de Aeropuerto-Hanoi no nos volveria a pasar nada por el estilo, of course… como nos iba a volver a ocurrir?.

De nuevo estabamos con un taxista que no hablaba ingles, pero cantaba canciones en ingles y la radio la escuchaba en ingles. Nisiquiera miro el mapa donde le indicamos� donde queriamos ir. Pero ya era el momento de disfrutar del timo del taxista, respirari­amos relajadamente para prepararnos la discusion final.

Esta vez mas relajadas, con mas ganas tambien de montarle el pollo al taxista y muy compenetradas; le dije a Teresona que bajasemos los pestillos para bloquear las puertas y nos encerrasemos para que al llegar al destino que queri­a el taxista sus amigos no pudieran avasayarnos.� Y asi­ fue, un hombre por cada puerta para invitarnos de nuevo a bajar, esta vez tampoco se saldri­an con la suya. Teresona reinvento la tecnica de que nuestros amigos esperaban en nuestro destino…
[ ¿Como es posible?, ¿Como diablos nos encontrabamos de nuevo en aquella situacion?]

Las anecdotas de los timos siempre son divertidas pero debo reconocer que estar rodeada de tres hombres vietnamitas enfadados porque no te bajas del coche, sin hablar ingles y solo entendiendo la palabra “shit”. Te puedo asegurar que no es muy agradable. Casi podria decir que algo de miedo pasamos.

mas aNecdotas

Nos decidimos a ponernos las chanclas de nuevo y a bajar del autobus. Aqui es donde empiezo a notar mi falta de estilo en la escritura y no encuentro palabras para describir lo que ocurrio, pero lo voy a intentar. Tenemos por delante 15 metros de asfalto para cada sentido, sin iluminar, con bastante suciedad, sin definir un solo carril y… bueno, eso si con un semaforo y un paso de cebra (entre nosotros… perdon por la expresion: pero no se para que cono lo ponen, se lo podrian ahorrar); nunca cruzaremos las carreteras.

Miles, bueno, cientos de motos no dejan de pasar.vista desde el Autobus¿Y ahora que?”, nos sonreia­mos Teresa y yo bajo la presion de encontrar comida y volver al bus donde se encontraban nuestras mochilas de viaje nos lanzamos a la aventura.\Bueno, podri­a haber sido peor. Al llegar a la otra acera Teresa pone cara de ilusion, ha descubierto que lo que nos ofrece el puesto mugriento de comida tambien existe en Taiwan (Es donde ella vive actualmente), it’s amazing. Estoy inmovil, no puedo decir palabra y no puedo creer lo que estoy viendo, Teresa esta contandome alegremente que dentro de esa hoja de banana hay arroz y dentro del arroz hay una bola de carne, segun Teresa estamos salvados: “Volveremos a comer”, ya pensabamos que pasari­amos las 13 horas de autobus sin agua y comida”.Ella con la emocion de reto conseguido no se ha percatado que sigo sin mediar palabra, … el vietnamita esta enbolsando dos de esos paquetes de arroz al ver a Teresa sonrei­r. Como no soy capaz de hablar. Agarro a Teresa fuerte por el brazo y le senalo la primera repisa del oscuro mostrador de cristal donde un gato muerto, como disecado nos esta mirando desde el primer segundo que aparecimos alli­. Nos miramos alucinadas y tiro de Teresa corriendo antes de que el vietnamita nos de dos bolas de arroz rellenas de carne de gato… uggg. Corrimos buscando apuradas otra tienda donde comprar algo ya que nuestras mochilas seguian en el autobus esperandonos para embarcarnos en un viaje hacia el sur de Vietnam. Lo encontramos, esta bien, algo de pan, agua y esa lata extrana de pate de no quieras saber de que. Sorprendidas por lo barato de la compra regresamos al borde de la acera. De nuevo intentaremos cruzar, son las 7:15pm, el conductor nos dijo que el bus saldri­a a las 7:30pm; asi­ que tenemos 15 minutos para conseguir cruzar la carretera. Pasamos unos minutos y con una sonrisa floja de vivir un momento arriesgado lo hemos vuelto a conseguir, pero…

Ah!! …algo esta fallando, no… no… NO PUEDE ESTAR PASANDO LO QUE VEN NUESTROS OJOS.

¡El autobus ha arrancado y se introduce entre la marabunta!,

Sin adjetivo que defina esta situacion y esta sensacion prefiero continuar con la anecdota. El flujo de vehi­culos es asombroso, sin orden ni cuidado, bajo el ensordecedor sonido de los claxón de cientos de motos que no dejan de pasar entre nosotras. entre las motos a unos 400m va nuestro sleeping bus con nuestras mochilas comenzando un viaje de 13 horas hacia el sur de Vietnam… y lo mas importante sin nosotras. Sin pensarlo comenzamos inutilmente a gritar como locas, el sonido de los miles de claxon anulan nuestra voz. Echamos a correr, estamos a 400 metros del bus y el resto es imposible, para facilitar aun un poco mas las cosas nuestro bus ha cruzado al sentido contrario; lo que significa que deberemos volver a cruzar la calle entre las motos.

De este momento solo recuerdo pensar: “¿Donde cono he puesto el numero del seguro, el numero de la poliza del seguro?”, “Nos van a atropellar”, “Es imposible”, entre la nube de pensamientos agradables y relajantes dignos de unas vacaciones veo imagenes de Teresa a unos metros de mi.

Al igual grita fuerte entre las motos, estamos en medio del caos, con las manos en alto intentando que las monos nos descubran y sorteen nuestros cuerpos, sigo intentando recordar donde estara el puto numero de poliza para que; en cuanto me atropellen saber a que telefono debemos llamar.

Si estas sereno te das cuenta que correr tras de un autobus no es facil y la probabilidad de pararlo es muy escasa pero con la tension de la carretera seguimos corriendo y gritando sin parar. Las chanclas playeras nos estan matando.

No supe que tipo de iluminacion divina ocurrio pero vimos detenerse al bus en el siguiente cruce… y lo mas alucinante es que aquella marabunta de motos no nos habi­a hecho ningon rasguno, eso si; refiriendonos a lo fi­sico. Tengo claro que alguna disfuncion en el corazon vamos a tener. Como dice Teresa: “El dedo menique empieza a engordar y a doler, eso es sintoma de infarto”. Tenemos los pulmones a la misma altura de la traquea, nuestras respiraciones son tremendamente aceleradas y me cuesta respirar.

Para que la aventura no acabe asi­, cuando el conductor y su auxiliar nos abren la puerta del bus, nos fijamos en sus caras y no paran de reir, sin mas dilacion tengo que referirme al principio de la escritura y volver a confirmar porque Teresa y yo pensamos que los vientnamitas: … son unos cabrones. Son las 19:20pm, no era la hora de salir y parece que gracias a un chaval chino al que teresa advirtio que bajabamos a por agua pudieron detener el bus. Y no llegamos a sufrir un infarto ninguna de las dos. Para andirle un poco mas de guasa a la anecdota, despues de unas horas de bus, paramos en el camino en un lugar donde se podia cenar y comprar agua. Pero nuestro queridisimo conductor no nos lo dijo y prefirio perdernos de vista y vernos correr detras de su autobus.Ni que decir tiene que para sofocar la media hora de risa nerviosa de nuestros cuerpos… Envolvimos la botella de vino de Dalat en mi pareo hawaiano, nuestro compi noruego nos dejo su maravillosa navaja y en pocos momentos el vino se habi­a acabado y descansabamos relajadamente hasta el amanecer. No consegui­ ninguna magni­fica foto de toda nuestra aventura, ni tan siquiera del tremendo amanecer rojo desde el bus pero no debi­a soltarme de la barra y arriesgarme a caer desde la litera despues de haber sobrevivido a las motos de Hanoi.

_____________________________________________________________________

[En todas aquellas horas de bus durante el viaje hemos estado leyendo a Bauman (sociologo-filosofo); nuestro amigo Alvaro nos ha dejado su libro “Amor li­quido” y con él hemos analizado y tirado por tierra todo tipo de relacion amorosa. (El libro nos daba una vision algo catastrofista del amor). Hemos dejado de creer en aquellos cuentos, en las pasiones infinitas, en “Hasta que la muerte nos separe”, “En la salud y en la enfermedad”. Suena a una vision caotica o catastrofista sobre el amor, pero por nuestras vivencias, nuestras relaciones finitas preferimos sentir que esta es la vision realista del amor.No sé porque he hecho aqui­ esta referencia a Bauman y al amor. Supongo que ha sido por la romantica historia de amor que he tenido con aquel nino frances… Pero en nuestros debates hemos dicho que no buscaremos ni en Mat ni en ningun otro chico que se cruce en nuestro camino algo infinito]. Disfrutaremos el momento.

Standard

Ethiopia

Mi estancia en eThiopia

August 2006

It is allow to drive in Ethiopia for foreigners. There is only one road; a road in relatively good condition to go to the South and one road to go to the North of the country. However, it’s very difficult to drive there. The road is the favorite place to do everything. So, if you drive there, you have to pay attention to the donkeys, cows, goats, dogs, children, adults and carts; they’ll cross your way. You’ll have to pay attention to keeping off the corn on the asphalt. The corn is dried on both sides of the road by women. Although it is legal to drive in Ethiopia, The Non Governmental Organizations (NGOs) don’t let foreigners drive. You have to travel with a driver or by taxi.After many days working hard, we proposed to our driver to take a trip to the East. We waited for his answer at least two minutes. The road wasn’t good and there weren’t signs to get one’s the bearings. However, he told us: “Ok. Let’s do it”.

We had been waiting and preparing for this trip many days. When we had our backpacks, maps and hotel reservations ready for our trip, we received bad news the day before. “The death toll from the flood caused by the overflow in Dire Daw (Harar) reached 191 by 8:30pm” (Dawn, August 07, 2006). Desperate I called my friend Estixtu. She was working in the emergency department at The United Nations. When she picked up the phone the two of us were nervous. I didn”t know what to say. We spent the day sitting down in the living-room waiting for more news. The next day we evaluated with many friends and colleagues whether we should go to Harar, the biggest city in the East. A couple of hours later, I decided to go there, I told the driver the situation and we went there. We were driving behind two Committee International Geneve trucks.

The city was sad, dark and covered with mud. There were rocks in the paths. The peasants were trying to recoup their small fields and the women were in the small market. Everything was brown except the small market. The market looked different to me. The colorful dresses, the orange of the fruits, the yellow of the corncobs made a contrast in the landscape. I thought about making a side trip; we could find the famous small and white chapel. Some guides said that the chapel existed close to the city but only a few people had seen it. I told the driver about the adventure. The driver didn’t have any idea about the place, but I convinced him. We left our damp smelling tiny room at the hotel the second day. After two hours we were driving between mountains in our four-wheel-drive-vehicle.

This day was my first day to be really lost. I felt lost in a different world.

One hour later, we were completely lost and we didn’t see people, paths or animals. We went up through a dried river. I started to be afraid of the situation. We had spent more than three hours and we didn”t have any signs about the place. Suddenly, my friend saw something moving though the rear-view mirror. Four men were carrying a stretcher on their shoulders with someone on it. We stopped the car. They wore white tunics. Without shoes, they were walking through the mountains. The stretcher was made of wood and a white blanket. The person was covered with another white blanket. We only saw his feet. The person was a dead man. It was my first funeral in Ethiopia. We couldn”t say anything to them, even among ourselves. The Ethiopian driver was surprised too.

We continued in this path; if the Ethiopian people used this path, it meant it was a route. 30 minutes later a car passed us. We yelled at them: “Please, Please. Stop! We are lost, help! We didn’t speak the official language, Amharic. So, the driver was the only person who could speak with them. The car was an old-fashion taxi. I had never seen so many people in a car; a blue and white taxi with five people in the back, two people on the trunk, one person on the roof, three people close to the driver and the driver. They were very nice to us. When we asked them questions, all of them spoke at the same time. Our driver looked at me, he looked at them and he asked: “Is it true there is a small white chapel in these mountains?” They answered very quickly: “Yes, take this path until the small brown house with two cows and then, turn to the left”. For me, every house was brown, small and every family had at least two thin cows. However we found the right path and we arrived at the small white chapel.
A line of children from everywhere ran behind us when we left the car close to the chapel. Without clothes, shoes some of them carrying babies in their arms, the children from 1 to 11 ran with us to see the chapel. My friends went to see the chapel, but I preferred to be with the children. I really don’t remember the small white chapel. We couldn’t speak with the children; nevertheless we could understand each other very well. Some girls were fascinated with my hair. I kneeled close to them, and they touch my hair. They stared at me. Amazing! I’m sure we were the first white people they had seen in their life. We looked different to them. I showed my camera, all of us took some pictures with them and I showed the results of the pictures and they shouted. They said something in Amharic. We were very friendly and they were fascinated with us. However, my friend was hot and he undid the Zipper of his jacket.

Suddenly, all the children ran away.They had never heard the sound of a zipper.

Standard

Madrid (Aranjuez)

Entertainment

My grandmother lives in a small town; the population is one hundred or two hundred. It is called El Cortijo de San Isidro.

My cousins and I were always looking for clothes, accessories and shoes inside every chest in the barn, behind my grandmother’s house. We had a lot of stuff to help us to invent stories and games; each Christmas the children performed a story. The performances always were at midnight; our parents and grandparents left the house and watched the performance from the patio. Our stage was the barn’s balcony. Daniel used to climb to the roof with his hands full of confetti also color sprays. The rest of us climbed to the balcony with our costumes, a magic wand, lighters and torches. And the performance started. In our last performance, we wanted to surprise our family making fire only with magic words. We took a roll of toilet paper from the restroom and I covered the floor of the balcony with the paper. My cousin Paul was the wizard and he was in the middle of the balcony. I covered the toilet paper with my grandma’s hairspray, so that the paper would be more flammable and we would see the entire balcony on fire. While Paul was saying the magic words, I was kneeling behind the curtains, I burnt a little of the paper and the entire roll was on fire very quickly. From the roof Daniel threw the confetti as if it started to rain. For a couple of minutes the patio was illuminate by the fire and the confetti was falling on our family; all of them were laughing at our performance. Those days were very special; we were eight boys and one girl doing magic.This is how I was raised. I was raised with my seven cousins and my brother. We are a big family and even this Christmas when all of us were at grandmother”s house, we remembered those magic days.

Another time, we took a big old-fashioned desk made of wood from the school of the town. We put the desk as a counter in front of the Church. We bought some chewing gum from a store and we tried to sell it at a profit to the people as they left out the Church on Sundays. We were children between the ages of 4 and 9 trying to build a business. It was a very nice business for that reason people wanted to help us, and we made enough money to cover our expenses.

We invented many games and we didn’t ask for money or new toys; we didn’t need them.

Discipline

We knew from a young age not to disturb the adults in my family. When we cried or when we tried to disturb others, my mother sent us to the balcony or sent us outside the house. She used to say: “Go out! When finish crying and yelling, come back with us!”, It was a great idea. On those winters the cold froze our desire to disturb. I realized that no one was listening to me crying alone outside the house. So, when we wanted something from the adults, we had to ask in a polite way; crying or yelling didn”t work in my family.I don’t remember getting angry or making my parents angry. We used to be good children, maybe because my parents didn”t give us the opportunity to disturb or maybe because we didn’t do many things wrong.

Responsibilities

I used to ride a horse when I was a child. I had been dreaming every night of have a horse; nevertheless I had learned that my family wasn’t very rich, therefore I realized that I would never have a horse. However, on my fourteenth birthday, I learned that dreams can become reality. My parents and grandmother had decided to give me a big surprise because I had showed them to be very responsible, I had done my homework, I had always helped at home and I had been polite with others. They wanted to reward me.

My grandmother gave me a big present after riding three years; she gave me a colt. That was the most amazing thing that happened to me. I took care of the horse for ten years.

I was responsible, very happy and I learned many things about animals and responsibilities. Furthermore I finished my studies and I started to work, I paid all of his expenses by myself.

If someone wants to ask me how my parents taught me all that, I would have to say that I really don’t remember how they did it.

Standard